martes, 21 de agosto de 2007

Nuestros afrodisiacos por naturaleza


Las feromonas, existentes en diversas especies animales, son potentes "mensajeros" o afrodisíacos químicos que sirven para que los sujetos de la misma especie se comuniquen entre sí. Consisten en secreciones externas producidas por la piel y las mucosas que actúan a través del olfato o del gusto como una señal sexual y, en consecuencia provocan reacciones sexuales.
También nosotros los humanos podemos generarlas para intensificar nuestros encuentros sexuales, para revitalizarlos, para romper con el tedio y la monotonía que muchas veces nos embargan. Sabemos que el sexo nunca ocurre espontáneamente y si se espera que así ocurra, nos vemos desilusionados.
Encontrar tiempo suficiente para hacer el amor sin apuro es fundamental para mantener un buen nivel de pareja. Luego de los primeros años de convivencia y a veces después de la luna de miel, la sexualidad queda relegada, olvidada, la pareja no tiene "tiempo libre" y no logra salir del ritmo agotador de una agenda llena; por ende, no tienen tiempo para estar juntos. Seguramente en esta situación tampoco tendrán buen sexo.
Y ¿por qué no planificar una salida de fin de semana solos, sin hijos?. En el primer día una de las dos personas expresará sus fantasías y deseos, puede solicitar lo que quiera, tanto sexual como de otra índole. La otra persona es el dador que se ocupa de materializar esos pedidos. Al día siguiente los papeles se cambian. Casi todas las parejas hallan que el juego es esclarecedor y liberador, y al mismo tiempo hace crecer la relación. Cuando termina, ambos han efectuado deslumbrantes descubrimientos sobre las fantasías de uno y otro, así como sobre sus miedos y pasiones.
Existe siempre un preludio, un ritual que nos lleva a lo sexual. Una charla amable durante el desayuno, por ejemplo, tal vez de señales para un encuentro sexual después de la cena. Una caricia en un ascensor puede ser un índice que el clima es propicio para que se encienda la llama de la pasión.
La música puede ser otra de las maneras de despertar deseos pues muchas veces ha quedado asociada, en la memoria, a momentos eróticos. Los perfumes, aromas y esencias suelen ser poderosos estimulantes sexuales y despertar emociones. Nuestro sentido del olfato esta muy ligado, anatómicamente, con partes del cerebro vinculadas a la emoción. De igual modo, también esta ligado a los centros mayores de excitación de la vigilia, estado de alerta y vigor, pudiendo una fragancia de esta manera despertar recuerdos, sentimientos y energía, aun sin que seamos conscientes de ello. El Kamasutra de Vatsyayana aconseja: "En la habitacion intensamente perfumada, el lecho ha de ser blando, agradable a la vista, cubierto por sábanas limpias blancas con guirnaldas y flores encima, dosel y dos almohadas, una en la cabecera y otra a los pies. Tambien debe haber un escabel, sobre el que se colocarán los unguentos perfumados para la noche, asf como flores y sustancias fragantes para perfumar la boca".
¿Y por qué no algo de riesgo? Recordemos la emoción que sentíamos de adolescentes cuando nos acariciábamos en el sofá del living mientras nuestros padres no estaban. Por qué no reintroducir esa sensación otra vez en la vida actual? Eludir la vigilancia de los niños o hacer el amor en el asiento de atrás del coche o en lugares insólitos puede ser una experiencia inolvidable.
Y no olvidemos que las palabras, el conversar, son otro potente estimulante; en el proceso aparecen infinitos descubrimientos, capaces de erotizar a la pareja. Conversar con el otro sobre todo lo que ocurre no evita las discusiones, lo que evita son los silencios nocivos. Es como afinar los instrumentos antes de un concierto, sólo después de que los participantes están bien sintonizados consigo mismos y entre sí les es permitido entrar en la intimidad sexual.
La literatura romántica es rica en alusiones al amor como alimento y al alimento como amor. A través de la historia, comidas, bebidas y pociones se recomendaron por su carácter afrodisíaco. De todas maneras ese carácter es simplemente mítico. Una copa de champan, por ejemplo, es capaz de disminuir inhibiciones y ponernos en estado erótico, pero demasiado alcohol aleja la posibilidad de erección y orgasmo.
Cuando se planifica una fiesta para amantes, los alimentos se eligen por su aspecto sensual: frutillas por su jugosidad, su forma de corazón y color rojo, como la pasion; cerezas, esparragos y ostras, exquisitamente húmedas y carnosas, cuya forma sugiere la región mas intima de la mujer. El buen sexo necesita la misma dedicación, el mismo trabajo que el necesario para preparar una buena comida. Es cierto que una comida rápida nos alimenta y satisface y de hecho es lo que hacemos generalmente pero no tiene "esa" particularidad, "ese gusto" de una comida en la que se ha prestado atención a los detalles. El ambiente que la rodee, la disposición del lugar donde se sirve, el poner la mesa de una manera atractiva, con flores, iluminación intima y música suave son tan importantes como la habilidad culinaria empleada en ella.
Todos estos "afrodisíacos", utilizados de modo variado y agregándoles todas las particularidades creativas de las que los seres humanos somos capaces re-crea o crea esa magia necesaria para revitalizar nuestro vínculo.

jueves, 9 de agosto de 2007

El erotismo en las cocinas del Mundo

Seguramente las culturas que más desarrollaron en su cosmovisión la sensualidad y por ello más hablan de los afrodisíacos, son las orientales. En la India las ideas fundamentales del Tantra, como culto religioso y camino que utiliza el sexo para alcanzar la divinidad; incorporan a través de la unión del hombre con la naturaleza, a los alimentos inmersos en su mundo cotidiano. Lo mismo sucede en China en la filosofía del TAO (taoísmo); que presuntamente resume el conocimiento del sabio Lao Tse y que llegara a través de Confucio hasta nuestros días. Así mismo, en la medicina tradicional china se usaban remedios a base de hierbas, como la raíz de ginseng para potenciar la longevidad y el vigor sexual. En oriente conceptos como el Ying y el Yang, están presentes en toda su cosmovisión e inclusive fuertemente en la comida. Según su concepción, basada en los principios de los opuestos, las fuerzas activas y pasivas se encuentran en todo lo creado garantizando su equilibrio, así también debe lograrse una vida armoniosa con la naturaleza y en el plano sexual a través de la unión entre el hombre y la mujer. La unión amorosa entre los amantes, era visualizada como camino para el desarrollo de la conciencia, llegando incluso a que con cuantas más mujeres un hombre mantuviera relaciones sexuales, mayor sería el beneficio que este acto le daría y mejor aún, si este mismo hombre en una sola noche se acostaba con diez mujeres distintas. Los árabes destacaron el valor de perfumes, fragancias y cosméticos como multiplicadores del placer sexual. También de algunos alimentos como la cebolla a la que se le ha adjudicado poderes desde la antigüedad. Existe una hermosa leyenda árabe del libro, “El jardín perfumado” (S. XVI), cuenta que el jeque Sheik al-Nefzawi permaneció con el miembro erecto durante 30 días sin interrupción porque comió cebollas y bebió su jugo al machacarlas mezclado con miel. Igualmente advertía del uso moderado y no por más de 3 días seguidos pues, un hombre normal podría llegar a no perder jamás la erección. En este mismo libro se sugería tomar el miembro de un asno, hervirlo con cebolla y gran cantidad de trigo. Con esta mezcla se debía alimentar los pollos que luego comiera la persona necesitada de incrementar su potencia sexual. También se podía macerar el miembro del asno, en aceite y frotarse el miembro propio con este aceite, como beber el resto. Según el mismo libro, estos tratamientos eran eficientes y super probados.En el continente africano para avivar el fuego de la pasión, se utiliza el extracto de la corteza de un árbol camerunés de nombre Yohimbete, el mismo se también se encuentra en algunos países de América del Sur. La corteza de este árbol, la Yohimbina, está presente en casi todos los productos que potenciarían la virilidad. Una vez triturada, se mezcla con diversa clase de alimentos para la realización de productos variados; desde bombones hasta bebidas, pasando por cremas y píldoras. Se sabe que se trata de un vasodilatador, el que hace afluir abundante sangre y por ende, estimularía la potencia sexual permitiendo prolongadas erecciones. Entre los sajones las plantas con apariencia fálica como zanahorias y espárragos, gozaron de gran reputación. También se consideraron como afrodisíacas, sustancias tales como el alcohol por su propiedad desinhibidora. La Verbena de Sant Joan es un caso tipo de ello. Esta celebración que se realiza en la noche más corta del año o “solsticio de verano”, del latín solstitium, sol estático, es una de las fiestas paganas más extendidas en toda Europa. Según los etnógrafos y otros estudiosos, una tradición que proviene de los Celtas.La tradición de adorar al sol, encendiendo hogueras para quemar plantas y saltar por encima del fuego mientras estas ardían, se remonta a miles de años. En esos tiempos se usaban plantas que poseen efectos estimulantes, los que mezclados con ciertas dosis de alcohol, proporcionaban un estado muy alegre, adecuado al rito pagano. Luego de las danzas alrededor del fuego, la tradición continuaba en los bosques con orgías sexuales, estimulados por el rito en sí y por el humo que inhalaban de las plantas al quemarse. También producto de la desinhibición producida por el vino y aguardiente, los que bebían en cantidades adecuadas.